Creo recordar que en un
pueblo de la serranía hubo un entrenador de fútbol que dejó a toda la comunidad
despistada. Por allí ya no sabían si configuró el equipo para perder estrepitosamente, o para
que solo lo hiciera por goleada.
Por unos motivos que
nunca se dijeron había que cambiar el equipo y así se hizo, quizá tuvo algo que
ver con que algunos jugadores apoyaran a una candidatura distinta a dirigir el
club. Así que ese nuevo entrenador llegó el equipo aupado por toda la Junta
Directiva, que aunque en el pueblo no los conoce nadie, son los que dirigen a
este club. Le dieron carta blanca, y a otra cosa.
Todo lo justificaron en
la necesidad de darle un nuevo aire al equipo. Parece ser que el anterior
tampoco ganaba, ni empataba. Pero perder por goleada no lo hizo nunca. Incluso
en algunas fases del partido logró, con una buena defensa, que expulsaran a
jugadores rivales y meterles algún que otro gol, así que, muy brevemente es
cierto, en algunos momentos del encuentro se pusieron a jugarle de tú a tú al
poderoso equipo contrincante. Pero me comentan que tampoco todo el mundo jugaba
a cien por cien. Pero los que sí lo hacían mantuvieron, muy dignamente, el
pabellón en alto. Todo a pesar de que los fichajes estrellas se fueron, a mitad
de temporada, a equipos en los que cobraban más. Pero los suplentes sacaron
pecho y se pusieron manos a la obra. No es que fueran unos jugadores de primer
nivel, ni mucho menos, unos currantes sí; pero no todos. No obstante la Junta
Directiva, pensó que había que cambiar a prácticamente la totalidad de la
plantilla anterior. Especialmente a aquellos que apoyaron al otro candidato a
dirigir el club. Y así se hizo. Sacaron el rodillo y plaf.
Tampoco entendí muy bien
por qué el entrenador actual se dedicó a criticar al plantel anterior. Que si
tendrían que haber trabajado mejor. Que si podrían haber obtenido mejores
resultados. Que era un grupo de jugadores con poca capacidad. Que no se tendría
que haber ido ningún jugador a mitad de temporada… Este pregonaba que si tienes
un equipo estelar, sazonado con algunas figuras que no sean de la comarca, no
hay por qué estar al cien por cien en los entrenamientos, ni en los partidos,
-se tomó muy en serio aquello que dijo Helenio Herrera, y quería ganar los
partidos sin bajarse del autobús-. Y eso hizo, fichó a muy buenos jugadores,
pero que no se les exigía dar el máximo al equipo. Y así les fue una vez que
empezó la liga.
Pero la cosa no terminó
ahí. Resulta que casi a mitad de esta temporada y cuando el partido lo va
perdiendo por un vergonzoso resultado en contra, El entrenador ha obligado a
dimitir a las estrellas por su poca implicación. ¿No tendría que ser él quien
dimita? Y respecto de las declaraciones de pretemporada ¿No tendría que pedir
disculpas a los jugadores anteriores por decir lo que dijo en su día sobre los
resultados, la capacidad individual, etc.?
Y a todo esto los
seguidores del club, que aunque, de momento, no son mayoría en la comarca, los
hay y muchos, se vuelven a sentir ninguneados por una política de club que
únicamente hace darle más ventaja a los otros.
Uf, y ahora que he dicho
la palabra mágica: política. Tengo una duda razonable; ¿Me habré confundido y
no era en la serranía y no era un equipo de fútbol?
Claro que se puede extrapolar. Buen relato. Es un placer leerte.
ResponderEliminarGracias por tu lectura Inma.
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