jueves, 29 de diciembre de 2022

ESCRITORES EN LA RED

 

                Se veía venir. Hoy dormiré poco. Llevaba días rumiando ideas para escribir algo y, justo cuando me voy a ir a la cama; Plof, salta la inspiración. El caso es que acababa de terminar una conversación telefónica -de dos horas, que se dice pronto-, con alguien a quien quiero mucho. Mucho. Y, claro, eso activa a cualquiera. Y sabedor de que si me iba a la cama estaría dando vueltas, he decidido coger mis auriculares, mi música (no podría escribir sin ella, y tampoco vivir sin ella) y venirme al ordenador a contarles algo a ustedes. O a usted, que tampoco hay que ser tan pretencioso. Cada uno se entretiene en lo que le gusta. Y escribir o leer, al menos para mí; es de las mejores formas de entretenimiento. Sin descartar otras. Por supuesto.

                Ya hace días que pensaba en los escritores que conozco (personalmente y/o virtualmente), en la Red. Gente que escribe de verdad. No lo que yo hago.

Personas como Enrique Salvo, un tipo con el que tuve el honor de trabajar y discutir, codo con codo, como concejales de esta ciudad. Enrique escribe didácticamente y de forma magistral. Pedro Moreno Brenes, otro que tal baila, un tipo que también tuve el honor de currar con él (en otro partido que no era el mío, pero también desde la izquierda), por nuestra ciudad. Pedro es muy claro en sus escritos y, todos, muy fundados. Esperanza Arcos Ortega, mi hermana-prima, que un día se levantó y se escribió un libro casi del tirón, que ya tiene mérito la cosa. Libro editado y muy bien escrito: “Mientras Sueñas”.

 Felipe Bravo, hermano de esa persona que me tuvo las dos horas al teléfono, y un grandullón que he tenido la suerte de conocer hace poco, y que el día que aprenda a concentrar sus palabras en textos mas digeribles, abrirá muchas bocas de admiración; el tío es un poeta y no lo sabe todavía. Lo reúne todo: divertido, sentimental, riguroso… O mi vecina Toñi Sánchez, que tiene un blog de cocina que nos ofrece unas recetas para chuparse los dedos. A veces, me dan ganas de saltar el muro que separa nuestras casas y sentarme a la mesa con cara de estar esperando el autobús de El Palo,

 Inmaculada Espinosa, una mujer excepcional y admirada por mi, que vuelca en su blog sus verdades como puños, aunque escritas con el corazón. Se podrá estar de acuerdo con lo que dice y cómo lo dice, o no; pero no te dejará indiferente.  Juan Miguel Arrabal, o Juan Miguel Escritor (como se hace llamar en el Facebook), es una persona que sabe unir palabras imposibles y las dota de sentido. Tiene profundidad, imaginación y poesía. Les aseguro que, una vez le hayan cogido el puntillo; disfrutarán de sus escritos. Juan Luis Pinto, que pasó de organizar viajes de ocio, a hacernos viajar a través de sus libros y -al tiempo-, se va a convertir, por méritos propios, en un escritor consolidado.

Salvador Pendón, un magnífico político cuando tocó aquello, y un maestro de los que ningún niño/a podría prescindir. Ni adulto. Además, por si fuera poco, corren por sus venas el flamenco y sus verdiales. Luis Melero, autor de “La Desbandá” (Si no lo han leído aún, háganlo), y que tuve el placer de conocer cuando regentaba el Pub de moda de la época, en Málaga: “Pepeleshe”. Además, Luis, fue mecenas de nuestro grupo de Rock Andaluz, Fandango. Nos financió la grabación de nuestra primera y única casete. En su Pub hicimos la presentación del grupo, en directo, con la prensa y todo. Y con buena crítica. Muy buena… pero ahí quedó la cosa. ¡This is life!

En fin, habrá más escritores en la Red, y quizá se los están perdiendo, y es una putada, porque    -insisto-, son gente que escribe de verdad y te hace pasar un buen rato. Así que, háganse otro favor y busquen a esta pandilla de magníficos escritores en la Red, pídanle amistad y lean lo que, de vez en cuando, nos ofrecen.

Traten de imaginarlos escribiendo. Ante al reto que supone el folio en blanco o un documento de Word vacío. Seguro que están pensando en nosotros; en sus potenciales lectores, repasando una y otra vez cualquier error que se haya podido colar (que, como los buenos duendecillos, siempre encuentran un resquicio y… se cuelan. Sí o sí), o alguna palabra que se ha empeñado en aparecer, una y otra vez, en la página. Así, horas o minutos, eso dependerá de la capacidad de comunicación de cada uno, o de los datos contrastados que nos quieran ofrecer. Pero -estoy seguro de ello-, lo hacen porque es una necesidad.

Necesitan contar algo. Dedican tiempo de ocio, de trabajo, de sueño, de la familia… para regalarnos unas reflexiones o enseñanzas que nos harán más ricos. Y no me refiero a la riqueza material, sino a la intelectual. Leer, escribir, hablar y saber oír, es algo que debemos practicar. 

Todos no sabemos escribir como ellos; Por eso están ellos. Aprendamos a leerlos. Devolvámosle algo de nuestro agradecimiento con un comentario, un “me gusta”, o cualquier emoticono que le indique que lo has leído y que quieres seguir haciéndolo. Y que nos da igual si lo hacen (y lo dicen) como profesor de Universidad, Arquitecto, Licenciada, Oficial de la policía, Graduado o medio pensionista. Lo que nos interesa es lo que nos dicen a través de su escritura.

Son escritores en la Red que se lanzan a escribir como los buenos trapecistas: Sin red.

 

Luis Navajas.

 

 

martes, 4 de octubre de 2022

Excelentísimo e Ilustrísimo Sr. D. Paquito


Francisco Javier del Álamo y Gonzaga, a pesar de lo que su nombre te pueda hacer pensar, era un chico de lo más normal, y su familia también. No pertenecían a la aristocracia ni nada de eso. Sus padres -Sastra de confección de caballeros; ella y Peluquero de señoras; él-, tenían una vida cómoda. Nada de lujos, pero tampoco sufrían estrecheces; Por lo que se pudieron permitir enviar a su hijo a un buen colegio -concertado, eso sí-.

Francisco Javier, que era un chico espabilado y nada culpable de tener que acarrear un nombre tan pomposo, fue un buen (muy buen), estudiante. Y, claro, llegó a forjarse una vida y un trabajo muy sólido. Llegó a ser un alto cargo de una entidad pública.

Hasta aquí todo bien. Pero lo que fastidiaba a Francisco Javier, había ocurrido muchos años atrás. Concretamente cuando su tío (el capullo de su tío Venancio; como se decía para sus adentros), fue a visitarlo recién nacido y le dijeron que se llamaría, como se llama. Y éste (su tío, el capullo), dijo. ¡Bien, ya tenemos otro Paquito en la familia! Este es el momento en el que Francisco Javier, pasó a ser: Paquito. ¡Me cago en la puta! Mira que llamar al tío Venancio, con lo bien que estaba en Suiza vendiendo mantelerías y toallas portuguesas. Pues nada, tuvo que venir y bautizar al pobre Francisco Javier del Álamo y Gonzaga, como Paquito.

Así que se pueden imaginar las tensiones que sufría el alto cargo de la administración, cuando por la calle se cruzaba (rara vez, es cierto, ya que usaba el vehículo oficial), con alguien de su pueblo: Adiós Paquito… Paquito ¿Cómo están tus padres?... Paquito, ya no te vemos por las fiestas… De ahí que el coche oficial lo cogiera hasta para ir a mear. Pero, eso tampoco era definitivo: su chófer era Eduardo, Edu para sus amigos del pueblo... sí, el mismo que el de Paquito, y como había sacado la plaza de conductor en un proceso legal; no lo podría ni despedir. Así que Paquito y Edu, se cruzaban las miradas todos los días. Uno con sorna y el otro con un cabreo de mil pares de cojones. Pero las cosas son así Paquito. Es lo que hay.

Además, no solo te ocurre a ti. Esto nos pasa a muchos y muchas españoles y españolas que tenemos un nombre compuesto, un tío capullo, o ambas cosas. Y no hay decisiones salomónicas que te hagan pasar del nombre pomposo al diminutivo digno.

O al menos eso pensaba yo, hasta que hace unos días en una ciudad de Castilla y León, mientras tomaba una cerveza, en uno de sus cien mil bares abarrotados, no pude dejar de oír una historia que me pareció muy bonita.

Justo a mi lado, codo con codo prácticamente, había dos chicas y un chico que hablaban sobre sus asuntos. Ellas, por su acento, de la zona. Él por su acento, de otra zona más, mucho más, al Sur. Y además por su pregunta; algo olvidadizo, puesto que se disculpó diciendo que no se acordaba bien de sus nombres.

 Leni, dijo una; y yo que, a falta de otro entretenimiento, me dediqué a oírlos, pensé: Uy, si te llegan a añadir una N, al final; la liamos. Mary Deli; dijo la otra; y ahí fue cuando pensé que el chico no era olvidadizo; Es que los nombres eran raros de cojones. Pero justo ahí empezó lo interesante de la historia (reconozco que moví mi silla y faltó poco para pedirles permiso para sentarme a su mesa). Mary Deli, dijo que en realidad se llamaba María Fidela. Y la historia es la siguiente: La madrina quería que ésta se llamara únicamente María (precioso nombre, que no necesita explicación ni justificación), pero la abuela, que por lo visto era una señora de armas tomar, dijo que de eso nanai, la niña se tenía que llamar Fidela (también un precioso nombre que merece se conozca su significado y su origen). Y la madrina que no, y la abuela que sí; y vuelta a empezar con los nombres. Hasta que el padre de la criatura tomó cartas en el asunto y sentenció que su hija se llamaría: María Fidela, y de ahí a Mary Deli, solo había que dar un paso inteligente. Genial. Ni Salomón, lo habría mejorado. Lo malo, al igual que en ocasiones le ocurría a Paquito, es que en los listados oficiales no aparecía ninguna Mary Deli, y sí una tal María Fidela que nadie conocía.

Por supuesto que me interesé del significado del nombre de Fidela: Digna de confianza. De origen Latino.  Pero la historia me resultó muy bonita y contada por la propia Fidela, me pareció un lujo haberla podido oír. También hubo una parte triste sobre una llamada telefónica que nunca pudo recibir -por la confusión de nombre-, pero en ese momento la música sonó algo más fuerte y no pude oír bien de qué se trataba. Pero sí pude ver la cara al contarla y había algo de tristeza en sus ojos al recordar aquello que quizá pudo dar un giro a su vida, pero de la que nunca se supo nada más. Cosas de la vida.

Sí, había otra chica ¿recuerdan? Leni (que me daba la espalda). Pues resulta que se llamaba realmente Magdalena. Pero que la llamaran Leni, tenía menos intríngulis. Ya saben: Magdalena, Maleni… Leni. Fin del proceso y todos y todas contentos.

Así que con esas historias oídas en una noche Castellana-Leonesa, me dispuse a abandonar el local, no sin antes enterarme, de voz de la propia Leni (que ahora sí le veía la cara), una historia sobre un primo que se enfadaba (o algo así), porque lo llamaran Paquito. Y ella decía; pues hijo ¿qué quieres?, tú eres Paquito, de siempre. Ea.

Y yo me preguntó: ¿Sería este Paquito, nuestro Excelentísimo e Ilustrísimo Señor Don Francisco de Azuaga y Gonzaga? ¿Y si e lugar de un alto cargo, hubiese sido un magnífico y famoso futbolista? ¿No estaría orgulloso de llevar en su camiseta de la selección española, el nombre de: Paquito A. a su espalda? Pues eso, que como te llamen no define lo que eres.

Así que ya saben, no se enfaden por que sus familiares, amigos, compañeros… les llamen de una forma distinta a la que figura en su partida de nacimiento. Seguro que, si indagan, se encontrarán con que le llaman así por: comodidad, cariño, practicidad… O, en el peor de los casos; con que tienen a un tío Venancio en la familia.

Se los dice uno que podría firmar este artículo como: Luis Francisco; Luis; Nene; Tanti o Luis Francis.

Saludos.

 

Luis Navajas.


jueves, 25 de agosto de 2022

Las Cuatro Plumas (The Four Feathers)

  

Hace unos días me vi obligado (sí obligado), a volver a ver esta película que da titulo a este artículo. Ya la había visto hacía muchos años y, ni fu ni fa, pero bien. El caso es que, además, me la tuve que ver en una versión del año 39. La del año 2002 no la pude pillar en ninguna plataforma. De cualquier forma el asunto no varía. En lo sustancial, digo: “Hombre tachado de cobarde, se porta más valiente que todos los valientes que lo tachaban de cobarde y los va salvando uno a uno”. Nada nuevo; se veía venir. Pero lo que no tiene desperdicio es el puto lenguaje que tiene la peli.

 Inglaterra, entra en guerra con Egipto y un oficial no quiere ir ya que tiene motivos morales, y bla, bla, bla… Hasta la novia le regala una pluma (de ave, que, en la Inglaterra de la época, era un símbolo de cobardía). Pues éste recibe cuatro. Tres de sus mejores amigos y la cuarta de su prometida. Toma ya!!

Bueno, hasta aquí, todo bien; o casi, pero el lenguaje de esos viejos oficiales sobre la cobardía que tuvo el cabo Romerales (por llamarlo de alguna forma), cuando le temblaba la mano al darle la orden de cruzar las líneas enemigas, para decirle al otro oficial británico que el té de las cinco ya estaba preparado… (esto no viene en la peli), pero el caso es que se mofaban de estos enlaces o soldados que mostraban su miedo a hacer algo, sin duda, descabellado y en la certeza de que de esa no saldrían vivos. Eso sí, estos oficiales tenían el frente de batalla a muchos kilómetros; los cobardes eran los que temblaban o se negaban a ir al jugarse la vida. Ellos no, ellos eran unos putos valientes que solo tenían alcoholismo y barriga. Oficiales de mierda. Perdón por desvelar parte de la trama, pero es que la indignación, a veces, me puede.

El caso es -les decía-, que me puse a ver de nuevo la peli, a raíz de un artículo que leí en las redes sociales donde creí reconocer esa pandilla de grasientos oficiales y adláteres que, tras una copiosa comida y una sobremesa muy bien regada; empezaban a dar clases de heroísmo y valentía. Cuando la realidad era que ellos, sin ayuda, no podrían ponerse un calcetín.

Hay quien se atribuye la prerrogativa de otorgar carnés, títulos y certificados de valiente o cobarde; y se quedan tan tranquilos/as.  A veces, hasta se puede leer que -respecto del miedo, que es distinto a la cobardía-, “Lo importante, no es sentirlo sino superarlo para actuar, esa es la diferencia entre una persona valiente y una cobarde. El valiente actúa y el cobarde huye o se estanca”. ¿Se imaginan el discurso? El valiente actúa, el cobarde huye… Plof.

Me gusta leer y me gusta la historia. No estudié historia, pero me gusta; seguro que hay quien sí la estudió, pero, o no lee, o no le gustó la especialidad.

Hace ya algunos meses, y motivado por un artículo que hablaba de la masacre de la Carretera de Almería: La Carretera de la muerte. Donde miles de niños, niñas, ancianos, ancianas, mujeres, hombres… desarmados y huyendo de la barbarie que se les venía encima (Toma de Málaga, por las tropas golpistas y fascistas en el año 37), echaron a correr dirección Almería, por la única carretera que había, y con un único arsenal bélico formado por maletas, hatillos, alguna navajilla, un borrico famélico y… hambre y miedo. Mucha hambre y miedo. Pues bien, estos malagueños -cobardes según algunos/as porque huían-, fueron bombardeados desde el mar, desde el cielo y desde la tierra (tropas italianas, alemanas y fascistas españolas), y asesinados por esos valientes armados hasta los dientes. ¡¡¡Qué hijos de puta!!!

Así está la cuestión. Les decía que, aún hoy, hay quien se otorga el poder de decidir si tú, o tu tío Martín, eres un cobarde o un valiente. Por nada objetivo; simplemente porque, según le venga bien o menos bien, a quien va a expedirte ese carnet de héroe virtual.

Luego, he de reconocer que el asunto no era tan bélico, y el tema iba por otros derroteros. Cosa que yo intuía porque, en cierta forma, conozco al/la autor/ra del artículo, y sé que puede que le pierda la indignación del momento (como a mí ahora), pero no comulga con barbarie de ningún tipo.  Eso se los aseguro.

El asunto era más bien de tipo reproche que de otra cosa. Aunque, también vuelve -en mi opinión y por lo que pude detectar-, a equivocarse. La gente no es valiente ni cobarde según tú (o nuestro interés). La gente tiene sus tiempos, sus miedos y sus derechos. También, por supuesto; sus valentías. La interpretación de nuestros actos es lo que hace que te coloquen en un sitio u otro.

Si te llaman y te preguntan: ¿Cómo estás? ¿Significa algo más que eso? Hay quien hasta dice que, ¿para qué me llamas y me preguntas? Me confundes ¡! Y si no te llaman… ¿son una pandilla de cobardes, que se han ido sin decir nada? ¿Y si resulta que fuiste tú quien se perdió del mapa? ¿Quién bloqueo a ese/a amigo/a que, según tú se portó como un/a cobarde porque no hizo lo que tú habrías hecho? ¿Tienes derecho -tenemos derecho-, a machacar a alguien hasta que nos diga lo que queremos que nos diga?

A veces, no entendemos que no todo es explicable. Que hay situaciones que, simplemente, no tienen explicación. Que son así, porque sí. No sabemos leer la angustia de quien se encuentra en situación semejante y les pedimos que nos digan: Dime porqué, dime de qué, dime, dime, dime… Coño!! No hay nada que decir.

O mejor dicho, muchas veces te lo están diciendo todo (con su silencio, con sus balbuceos, con sus incongruencias, quizá hasta con su cobardía, con su responsabilidad, con sus gestos, con su lenguaje…). Ahora solo falta que lo entiendas.

Pero claro, para eso hay que ser muy, pero que muy valiente.

PD. Dejen que les cuente un chiste de valientes: Resulta que, en unas maniobras navales están presumiendo sobre la valentía de sus soldados, los Almirantes de Francia, Inglaterra y España (un clásico en los chistes, ya saben). Y dice el francés: “Marinero Paté, láncese al agua con un arpón y me trae un atún”; A la orden mi Almirante…Y a los pocos minutos… Plaff, el atún sobre la cubierta, y el Almirante francés dice: Qué ¿tiene huevos o no tiene huevos? El inglés no iba a ser menos y le dice al sondado Jhonny Walker, láncese al océano con un cuchillo y me trae una Orca; A la orden mi Almirante… Y a los pocos minutos… Plaff, la orca sobre la cubierta, y el Almirante inglés dice: Qué ¿tiene huevos o no tiene huevos? Así que, visto el panorama, va el Almirante español y le dice al soldado Cascorro, láncese al mar con un tenedor y me trae un cachalote; A lo que dice el soldado Cascorro responde; mi Almirante, se va a tirar su puta madre. Y dice el Almirante español, mirando a los otros dos: Qué ¿Tiene huevos o no tiene huevos?

Pues eso.

viernes, 12 de agosto de 2022

LA VIDA PERFECTA

 

A veces, no se sabe bien por qué, los astros del destino se alinean de tal forma que te ocurren cosas por las que siempre has de estar agradecido. No me refiero a que te toque el cupón o la lotería, o no tengas una desgracia en la familia y conocidos. Eso va de suyo. Yo me refiero a cosas que ocurren y que, en cierta forma, cambian tu vida o te aportar valores que son dignos de atesorar.

Resulta que, un día o noche cualquiera, vas y te das de bruces con alguien que te cambia algo. Algo que hace que te replantees situaciones y actitudes. Y empiezas a oír y ver a una persona, o varias, que… no es que te digan que son felices y están agradecidas de su situación; sino que realmente tú lo ves así, o al menos, ellos te hacen ver que es así. Además, esta gente te presta atención y, en cierta forma, da valor a lo que tú le cuentas que haces, dices o escribes. Y, seguramente, pensarán que tú también estás tan plenamente en paz como los están ellos. Y todo eso está muy bien, porque, a pesar de todas las dudas que flotan en una relación tan casual y extraña como esa, te vas moldeando. Asimilas -si estas abierto a ello-, nuevos valores y actitudes. Hasta tal punto que, inevitablemente, va creciendo un vínculo entre las personas. El lenguaje, no solo el hablado, sino también el corporal, (el de los ojos, de los gestos)…va evaluando a la otra persona. Quizá sin querer hacerla; pero inconscientemente se hace y, por los motivos que sea -puede que por el ambiente que os rodea-, esa calificación empieza siendo un progresa (un 5 de toda la vida); a un progresa adecuadamente o una nota más alta. Y tú eres plenamente consciente de que no has dicho nada extraordinario, que eres así y, por tanto, también infieres que la otra persona es igual; Sincera (con defectos, pero sincera).

 Y, de un encuentro casual, pasas a una cita informal, y luego a otra más programada y… Y llega el momento de expresar tus dudas y abrirte en canal (me gusta esta expresión y, además, le da un toque dramático a la cosa). Pues en ese momento es cuando te has de plantear, tú o la otra persona, si tienes cabida en esa vida perfecta (al menos para ella/él). Y eso es un ejercicio duro, porque puede significar renunciar a algo que te trastocó tus cimientos. Pero es honesto, es lo menos que se merece la persona que se sincera ante otra.

¿Qué pintas tú, un recién llegado, en una vida perfecta que lleva muchos años funcionando sin ti? ¿Qué coño haces ahí en medio? ¿Haces falta? O… simplemente, vienes a estropear el cotarro.

Dice un proverbio Indú: “Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio”. Y yo tomo prestada esta frase para, siguiendo mi línea musical, hacer una versión: “Cuando te metas en una relación, procura que tu presencia sea mejor que tu ausencia”. Y eso no es fácil; pero sí ayuda a contemporizar la situación. Tenerla presente puede significar no joderte/no joderle el asunto a ti u a otra persona.

Quizá estás pensado que presento la cuestión de relaciones, de una forma muy fría y calculada. En absoluto es mi intención; Se trata de respeto, cariño; quizás amor incipiente, hacia esa persona que ha aparecido de la nada, como suelen ocurrir las cosas más bonitas de este mundo en decadencia a poco que nos descuidemos.

¿Te necesito? ¿Me necesitas? No de hoy para mañana. Sino un “creo que te necesito y vamos a ver qué pasa”. Alguien me dijo una vez que ella quizá tenía una vida demasiado perfecta (o algo por el estilo); Eso abrió un debate el que yo defendí que “demasiado” no significaba mejor, incluso, a veces, podría ser peor; se podría convertir en sinónimo de inasumible o inabarcable. Pero a mí eso ahora no me interesa. Ya no. Ahora pienso en que las cosas hay que aceptarlas sabiendo qué consecuencias tienen. Y, se ha de ser honesto con uno mismo y con la otra persona, y si resulta que esa maravilla que se te ha presentado ante a ti, te cuenta que tiene una vida plena -o eres tú quien lo proclama-, en el amplio sentido de la palabra; lo que procede es que, al menos se hable mucho de este tema, o hagas mutis por el foro. No por ti, ni por despecho; sino por saber que hay gente que disfruta día a día de una vida perfecta (al menos para ella).

La vida perfecta no existe. Son las personas las que hacen que su paso por aquí sea digno de pregonarla como una experiencia maravillosa (que lo es).

Una vez leí en la prensa – no recuerdo a santo de qué-, una carta de despedida de un chico hacia una chica de la universidad. Terminaba diciendo: “Me gustas tanto, empiezo a amarte tanto que creo no tener cabida en tu vida plena. Espero que esto que parece un acto de cobardía, algún día entiendas que solo ha sido un acto de honestidad y valentía. A partir de aquí, veremos que pasa. Quizá solo necesitemos 20 segundo de valentía, o 3 minutos para conocernos más”.

Veremos.

viernes, 26 de noviembre de 2021

EL PIANO EN SILENCIO

      Hoy se ha escrito una figura más -la de silencio-, a la partitura de los músicos de Málaga. Francisco Javier Sánchez Muñoz (Paco), ha fallecido. Ha cambiado de escenario porque lo han reclamado de la orquesta que lleva tiempo formándose allá arriba. No es de extrañar; se llevan a una excelente persona y músico. Mejor para ellos. Peor para nosotros. 

    Aunque estas cuestiones no nos deben de extrañar a los amigos y colegas que, por ahora, nos quedamos en este local de ensayo. En Málaga, siempre nos hemos dedicado a traer a nuestros grupos a los mejores músicos de los otros conjuntos. De ahí que Paco, formase parte de las mejores orquestas que ha dado esta ciudad; que si bien, siempre fue una madrastra para los suyos (salvo honrosas y justificadas excepciones), para los músicos y artistas ni les cuento. Y si no, que se lo pregunten a Miguel de los Reyes. Pero bueno, eso es otro cantar.

    Conocí a Paco hace muchos años, y, desde el primer momento sentí un afecto especial por él. Además, con los años, tuve la gran suerte de formar una orquesta con él. No éramos una orquesta al uso, pero sí formamos un trio para acompañar a una cantante malagueña (que no recuerdo el nombre y ella tampoco recordará el mío, claro). Con ella hicimos varias galas, con Carlos Becerra, al bajo; Paco Sánchez al piano y yo, a la batería. Recuerdo los ensayos en el local de la carpintería de su padre. Especialmente, rememoro su talante, su profesionalidad y, cómo no; su buen humor. Así que ya ven, no se dio la oportunidad de que formáramos un grupo por más tiempo; pero sí pude vivir esta experiencia junto a él. 

    Podrán leer en las redes sociales que el cambio de escenario de Paco ha conmocionado a mucha gente: colegas, amigos, alumnos (sí, Paco es un excelente pianista y profesor de piano). Músico de formación clásica y de escenario (que es otra forma de formarse musicalmente). Sus amigos le vamos a echar de menos. Ahora se me viene a la memoria, la última vez que nos vimos. Fui a visitarlo al hospital y, cuando llegué, reinaba tanto silencio que me asusté. Me senté a su lado y a los pocos minutos despertó y me dijo: "Hola Spistin" (no me pregunten porqué me llamaba Spistin; el caso es que esa forma de llamarme me gustaba. Así que, también empecé a llamarle yo igual, aunque sigo sin saber qué significa). Le llevé un libro editado por la UMA, y charlamos un rato. Tuve sentimientos encontrados; Estaba contento por haberle visto, pero muy triste por lo que había visto. Luego, en estos últimos meses hemos waseado y, siempre, interesándose por la salud de tal o cual compañero. Lo que les digo; Un figura este Paco.

    Y ya va siendo hora de ir terminando esta copla Paco, no creas que no estoy pasando un mal rato al escribir sobre ti en estas circunstancias. Lo hago a modo de modesto homenaje y espero no te haya importado. Así que, Spintin, sigue llenando nuestras vidas de armonía y sonidos limpios. Tú sabes hacerlo. Recuerdo a los colegas que ya estás ensayando con ellos.

Gracias por todo lo que has aportado a la música. Un abrazo. 

                                                                                                                  Luis Navajas.

lunes, 18 de octubre de 2021

I QDD RTs Toledo, MÁS QUE MOTOS

Cuando hace aproximadamente 2 años, hice la entrada en Facebook BMW R-1200-RT (A la que posteriormente añadí a la 1250), en plena pandemia, lo hice movido por la emoción que me producía (y me produce), tener una RT. Un motor boxer y estética RT!!! Nunca pude acceder a esta belleza hasta esa fecha de 2019. Tampoco era nueva, aunque realmente estaba nueva y con muy pocos kilómetros. Pero todo eso pasa a un segundo plano cuando te subes a una RT y te la llevas a tu casa. Ya te da igual, el color, el año, los extras, los km... Cuando has soñado tanto con tener una moto como la BMW RT, hay muchas cuestiones accesorias que pasan a otro lugar menos importante. 

 Y por eso -les contaba-, hice el post de Facebock; Tenía que compartir esa emoción con gente que, seguro, estaba tan entusiasmado como yo. Hay otros post, y buenísimos por cierto, a los que también pertenezco, pero con éste quería hacer algo lo más parecido posible a un Club. Virtual, eso sí; pero un club.

Ahora leo el comunicado con el que encabezo el post: "Este foro pretende ser un lugar de l@s amantes de las dos ruedas y, sobretodo, de las BMW R 1200 RT, Desde aquí podremos intercambiar opiniones, experiencia, ofertas, etc. Además de organizar qedadas para ir conociéndose. El respeto y la empatía será nuestra seña de indentidad. Bienvenidos y ánimo. Publica la foto de tu muto y preséntate"

  Ni en mis mejores previsiones podría pensar que esta página llegaría a los más de 2.500 miembros y -lo más importante en estas cuestiones-, el respeto con el que ha transcurrido las distintas interaciones que se han producido en ella. Lo que culminó, el pasado día 2 de octubre, en la I QUEDADA RTs en Toledo.

Toledo (ya sabemos), es una de nuestras preciosas ciudades de este país, que se vio complementada con más de 93 motos llegadas de toda España. Muchos corazones latiendo al unísono camino de Toledo a conocer a gente con la que, en principio, solo te une la pasión por las RTs. No se hicieron, entre todos, muchos miles de kilómetros para ver un espectáculo, ni un concierto, ni una concentración multitudinaria, ni... No, nada de eso; se hicieron miles de kilómetros para conocer a gente que quería estrechar la mano y dar un abrazo a gente que iba a acudir de todo el país.

  La Quedada fue una perfecta desorganización, organizada. No había incripciones (más allá de apuntarse en una vertiginosa lista para una comida de hermandad), no había camisetas, ni escenario, ni grupos de rock, punk o regional, solo había camaradería, buen ambiente, culos doloridos (algunos más que otros) y sonrisas; Muchas sonrisas. Ese era, y es, el espírutu de estas Quedadas; Cada uno se monta el viaje, se busca su hotel, decide si acude antes o no, etc.

  Los organizadores, como a estas alturas habrá imaginado, fuimos todos; solo que con cinco locos intentando coordinar algunos aspectos. Locos que hemos pasado de ser un grupo de desconocidos a un grupo de amigos. Desde aquí mi agradecimiento, consideración y cariño a: Juan Zapata, sevillano sin el que sus precauciones la quedada hubiese resultado menos segura. Chema, el toledado del grupo y quien más se lo ha currado, sin él la reunión habría sido... otra no tan buena. Enrique, madrileño (amigo de cuando andaba yo en V Strom), quien siempre tiene un comentario que deja las cosas en su sitio. Super Giró, un tío de Montblanc (Tarragona) al que hay que querer, y que ha sabido coordinar la organización como nadie. Y finalmente, un servidor que soy un tipo con suerte de ver como algún que otro sueño se convierte en realidad.

Así que allí estuvimos en Toledo todas esas RTs y sus correspondientes motoristas. La mayoría de ellas con sus 2 plazas ocupadas. Es de justicia hacer ese reconocimiento a esas mujeres que comparten afición con nosotros. Ellas pusieron el color y belleza. Gracias por vuestra asistencia.

 Ya solo queda dar las gracias a todos los que han estado en esta I QDD BMW RTs y a los que por distintos motivos no han podido asistir, pero sí han estado con nosotros de corazón.

Y esto, como todo lo interesante que los hombres podamos hacer, ya no hay quien lo pare. Nos veremos en Salamanca, como siempre el primer sabado de octubre (que algunos ampliaremos al viernes anterior.) Allí será la II QDD BMW Rts. Y, al igual que este año, allí estaremos en el lugar que la organización [para esta edición ampliada con Eduardo (Salamanca) y Ramón (Béjar)] designe como punto de reunión para recibir a esos y esas motoristas que, lejos de parecer cansados, llevan la sonrisa de saber que, por fín, otra vez están con sus amigos/as.

 Vssssssssss

Luis Navajas

martes, 31 de agosto de 2021

UMA. THE END.

  

               Pues sí, cómo en las grandes producciones cinematográficas que tanto puede disfrutar en mi niñez (pasé gran parte de ella jugando en los vestíbulos de los cines Duque, Capitol y Plus Ultra, mientras mis padres despachaban entradas en las taquillas), ahora que pronto tendré que poner un punto y final, me ha dado por hacerlo con postín: “The end”. Dicho así, en inglés, parece menos dramático que; Fin.

               Cuando de chavea estabas en el cine y llegaba el “The end”, te entraban ganas de salir a por una gaseosa y un paquete de rosetas, para afrontar la siguiente sesión (Ojo, que he dicho: te entraban ganas, porque eso de ir a por ellas no estaba al alcance de mi bolsillo). Sin embargo, cuando leías; Fin, te venías abajo y tardabas en recuperarte.

               El final que tengo que poner no es otro, afortunadamente, que el de la actividad remunerada, reglada y periódica; Me jubilo del curro, vamos. La otra; la voluntaria, sin normas y sin presiones; seguirá.

               Y hablando de cine; A esto de la jubilación y del “The end” a la vida laboral, le ocurre un poco como a esas sesiones de mi niñez. Con esas letras al final de la peli no se cerraba el cine, ni se terminaba todo (para eso hay que esperar a la última sesión, y eso es otro cantar). No. Solo era el paso al inicio de la otra película. Los cines eran, casi todos, en sesión continua y además doble sesión. Vamos, que podías entrar -y de hecho aquellos que disponían de unas pesetillas, lo hacía para quitarse del frio de la calle y echar un sueñecito calentito-, a las 3 de la tarde y salir a las 11 de la noche, y nadie te podía decir ni pío. Es decir, dos pelis que alguna gente veía un par de veces del tirón.       

               Y ahora estoy a punto de poner ese rótulo a mi vida laboral. Así, casi sin darme cuenta. Me voy a jubilar, y cuando caiga el telón de la primera sesión me dispondré a disfrutar, completa, de la segunda. Al menos, tanto como lo he hecho con la primera.

               La Universidad de Málaga, que tanto me ha dado y a la que tanto he entregado, levantará la mano y se llevará un par de dedos al birrete. Será su forma de decirme adiós cuando me vea salir por alguna de sus puertas el próximo día 21 de octubre de este año de 2021. 37 años después de haberme dado la bienvenida.

               Nada nos debemos. Ambos hemos cumplido lo pactado, y jugado nuestras bazas.  Además, en una relación como ha de ser la laboral: Sincera. Cuando ella me la ha podido pegar; me la ha pegado. Y yo, cuando se la he podido dar; también se la he dado. Tablas. “Fair play”. Yo le responderé con una sonrisa y algo de Machado: “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar… Y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar”. Lo que en román paladino se diría: A otra cosa, mariposa.

               Dejo muchas, muchísimas, horas de actividad laboral y, cómo no; muchas amigas y muchos amigos. Sería una lista muy, muy larga, hacer referencia a todas y cada una de las personas que me han honrado con su amistad, colaboración, críticas, consejos y enseñanzas. Gente que aprecio y a la que agradeceré siempre su talante y ayuda. Para todos ellos una sola frase: Gracias, nos vemos en el camino.

               Que nadie se moleste por no ver su nombre en este escrito, éstos vienen conmigo y los tengo grabados en mi memoria. Siempre los recordaré con cariño. Espero ser merecedor de lo mismo por la otra parte. Y, aunque no alcanzo a recordar alguna situación concreta, pido disculpas por si, inconscientemente, he hecho o dicho algo que haya podido molestar a alguien de nuestra comunidad universitaria. Nada más lejos de mi intención.

               Empecé mi actividad laboral en la UMA, en los inicios del Secretariado de Deportes, y la finalizo en el SICAU de la Facultad de Psicología y Logopedia, y en la de Ciencias de la Educación. Ambas comparten edificio (por poco tiempo ya).

               Decía, unas líneas más arriba, que entre la UMA y yo nada nos debemos. No es del todo cierto. Creo, sinceramente, que yo sí le debo a la Universidad de Málaga; Al menos gratitud. Ella me ha permitido, como una buena compañera de viaje, poner en marcha algunas iniciativas en aquellos servicios en los que he tenido alguna responsabilidad laboral. Ha sido una buena maestra, tolerante y paciente conmigo. Como decía mi madre: Es de bien nacido ser agradecido. Yo soy lo primero y quiero ser, también, lo segundo.

               Así que, con estas líneas tecleadas pocos días antes de poner el punto y final a mi actividad laboral en la UMA, se va agotando el tiempo que nos dimos para estar juntos. Fue un placer. Gracias UMA.

               The end.

 

                Todo pasa y todo queda

Pero lo nuestro es pasar…

(A. Machado)

 

Luis F. Navajas Ortega.